domingo, 10 de noviembre de 2013

Luigi Maráez - El soldadito de plomo


   Era la luna de la medianoche,
cuando cantaba el reloj en su torre,
cuando los niños dormían los sueños,
      sueños de amor...

   En la ventana que ha quedado abierta
un soldadito de plomo, y sin pierna,
fija sus ojos de mirada tierna,
        y ¡ay! qué ilusión.

   Danza tu baile, dulce bailarina,
baila la magia de esta hora divina,
cuando la noche ponga
en nuestros pechos un corazón.
¡Hola, mi amor! Soy tan feliz
juntos tú y yo, bailando el vals...

   Antes que llegue el día,
con su algarabía,
y anuncien los gallos, de rojo pintados,
que tras la colina se levanta el día.
    ¡Ya viene el sol!

   ¡Adiós, amor! Me dormiré,
te esperaré, depertaré:
cuando la luna dé la medianoche,
cuando el reloj cante doce en su torre,
cuando los niños derramen los sueños.
    Sueños de amor...

Pero un mal viento derribó al soldado.
Se escondió el sol bajo un cielo nublado.
Fueron las lluvias
quienes lo arrastraron hasta la mar.
Entre los dientes lo tragó un pescado.
   Un pescador al tragón ha pescado.
El pez pescado ha llegado al mercado
   y ¡ay, qué ilusión!

   Que una sirvienta
que compró el pescado,
servía en la casa del pobre soldado
y en la cocina,
cuando ha cocinado fue y lo encontró..

   ¡Hola! Mi amor,
¡soy tan feliz!¡Juntos tú y yo!
   ¡De nuevo aquí!

  Pero el mal viento no se ha resignado
y mientras bailaban los enamorados
sopló tan fuerte que se hizo tornado
   y ¡ay! ¡qué dolor!

   Que hasta las brasas de la chimenea
rodó el soldado, abrazado a ella.
Fundióse el plomo con las lentejuelas
   y ¡ay! ¿Qué pasó?

Que a la mañana entre las pavesas
brilló una luz cual si fuera una estrella.
Un corazón coronado de perlas
  y ¡eran los los!

¡Hola, mi amor! ¡Soy tan feliz!
Juntos, tú y yo, ¡en un corazón!
¡Hola, mi amor! ¡Soy tan feliz!
Juntos, tú y yo, en un corazón,
sobre un cuento infantil.
   Adiós, ¡Amor!

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